© Jules Allen Conciertos oficiales
La carrera del saxofonista David Murray da vértigo. Su nombre, al margen de proyectos propios como su big band o el famoso octeto de los 80, ha estado vinculado al cineasta Robert Altman, a escritores como Stanley Crouch y a músicos como Cecil Taylor, Anthony Braxton y Oliver Lake, integrante este último, con Murray, del World Saxophone Quartet. Son solo algunos ejemplos de su densa trayectoria. Hay muchos más.
Murray siente debilidad por las confrontaciones culturales, especialidad que cultiva desde muy diversos ámbitos. Con uno de ellos, el Infinity Quartet, nos visitó en este festival hace ahora ocho años, incorporando al intérprete de rap, poeta y actor Saul Williams. El resultado de aquella colaboración tuvo forma de disco, se llamó Blues for Memo, y el resultado del proyecto con el que ahora nos visita de nuevo, también ha sido grabado. Su título es Birdly Serenade y representa un momento relevante en la trayectoria del músico, considerado una de las figuras más influyentes del jazz contemporáneo durante las cinco décadas últimas.
Inspirado en el canto de los pájaros y en la relación entre la naturaleza y la creatividad humana, Birdly Serenade fue grabado por los mismos músicos con los que sube a la escena del Fernán Gómez: George Burton al piano, Luke Stewart en el contrabajo, y Russell Carter para la batería. Todos son artistas que permiten a Murray trabajar con una banda estable, capaz de desarrollar un lenguaje musical propio a través de una experiencia suficientemente compartida en conciertos y grabaciones anteriores.
La inspiración de Birdly Serenade surgió durante una residencia artística en las montañas Adirondack, en el estado de Nueva York. Allí, Murray encontró en el canto de las aves una fuente de ideas musicales y poéticas de las que surgieron varias composiciones a partir de poemas escritos por Francesca Cinelli, esposa y colaboradora del saxofonista. Estos textos exploran temas como la naturaleza, el vuelo, la memoria y la condición humana, aportando una dimensión literaria al álbum, y emparentando definitivamente a Murray con compositores clásicos como Olivier Messiaen y Einojuhani Rautavaara, igualmente admiradores de los pájaros, y en el caso de Messiaen el término se hace corto, porque, entre sus múltiples oficios, también se cuenta el de ornitólogo.
En conjunto, Birdly Serenade es una obra que celebra la libertad creativa, el diálogo entre poesía y música, y la capacidad del jazz para reinventarse constantemente. Y, por añadidura, como ya es habitual en Murray, confirma la vigencia artística de esquiva clasificación de este artista, dando testimonio vivo de que en el jazz todavía quedan capítulos por escribir. Episodios que informan acerca de cruces de ideas en cuya materialización se combinan, a dosis parejas, humildad y excelencia, evolución creadora y sensatez en las propuestas. Todo un puntazo la visita del cuarteto de este saxofonista californiano, uno de los creadores clave para entender el jazz contemporáneo.
David Murray Quartet:
David Murray - Saxo tenor
George Burton - Piano
Luke Stewart - Bajo
Russell Carter - Batería